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general, humanidades

Somos revolución

Hoy me he encontrado con tres artículos diferentes que denuncian el acoso y derribo que están sufriendo las asignaturas de Humanidades en España.

 

 
El primero de ellos se hace eco de la entrega de los Premios Princesa de Asturias -premios en los que nuestro alumnado ha estado representado- donde Emilio Lledó, el filósofo y flamante ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras, alertó sobre el peligro que supone la desaparición de las Humanidades: “El cielo de las humanidades está en realidad llenó de nubarrones violentos”.

El segundo es un artículo escrito por un ministro de la Suprema Corte de Justicia de México. En él hay una reflexión interesantísima sobre el objetivo encubierto de la progresiva eliminación de las Humanidades de los planes de estudios: “Suponer que la enseñanza formal de la cultura es un exceso que debe subordinarse a los aprendizajes técnicos, es un buen camino para avanzar en la instrumentalización de las personas mediante la instrumentalización de sus quehaceres. Lo que se habrá de lograr con la mala propuesta de disminuir o suprimir la enseñanza de las ciencias sociales y las humanidades es, finalmente, negar las condiciones que hacen posible la reflexividad individual y social.” Es decir: si las Humanidades implican pensamiento crítico, hay que eliminarlas, pues cuanto menos pensemos, más se nos puede manipular.

Por último, os recomiendo este genial artículo de Frances de Carreras, profesor de Derecho Constitucional, titulado “¿Somos más cultos?”. El autor argumenta que la sociedad, debido al progresivo deterioro de las Humanidades, es cada vez más avanzada científica y tecnológicamente, pero paradójicamente, más ignorante. El hecho de que se considere que nuestras asignaturas (Literatura, Latín, Filosofía, Historia y Griego) no generan riqueza directamente ni están relacionadas con el mercado de forma alguna, es presentado en el artículo como un argumento simple y mediocre. Por suerte, aún quedamos los que buscamos otra cosa aparte del dinero y el éxito personal: el asombro infinito que provoca el conocimiento.

“Están bien la informática, el inglés y otras asignaturas instrumentales, pero no dejemos de lado el estudio de aquello que quizás no sirve como medio para ganarse la vida pero que es substancial para vivirla de manera decente, incluso para no aburrirse y ser feliz. Quizás el mercado soluciona mejor que nadie la producción de bienes pero, como dijo Octavio Paz, “no es una respuesta a las necesidades más profundas del hombre. En nuestros espíritus y en nuestros corazones hay un hueco, una sed que no pueden satisfacer las democracias capitalistas ni la técnica”.”

 

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